1. Santomera Entre la huerta y la montaña

1917-1929 Infancia y primeros años

Nací en el mejor pueblo de la Vega Baja de Murcia en el que se puede nacer: Santomera, pueblo de la huerta regado por la acequia de Zaraiche, huerta centenaria de oliveras y cultivos de regadío, vigilada por la Sierra de Orihuela y sus dos pitones prehistóricos: el cabezo Malnombre y el de la Mina.

 

Casa natal de Julián Andúgar
Cabezo Malnombre y Sierra de la Mina
Cabezo Bermejo

En la humilde casa de mis padres Victoriano Andúgar y Antonia Ruiz, ubicada en San Pascual 27 de Santomera, vine al mundo. Fui uno de los 13 hijos que mis padres tuvieron, de esa inmensa familia únicamente sobrevivimos seis hijos -dos mujeres y cuatro hombres-, a la dura infancia de aquellos años, siendo yo el penúltimo de los hermanos que llegamos a ser adultos, y mi queridísimo hermano pequeño Victoriano el último en morir de mi familia. Aunque existen diversas fechas de mi nacimiento, la partida bautismal que se conserva en Santomera no deja lugar a dudas: 28 de septiembre de 1917.

 
Vereda del Molino del Corregidor

La Vereda de la Fontanilla, los Cuadrones, o la Vereda del Molino del Corregidor fueron los caminos que vieron mis primeros juegos de infancia a la sombra de moreras y árboles frutales.

Mi infancia transcurrió entre los parajes de la huerta de Santomera: parcelas minifundistas cultivadas la gran mayoría de regadío, donde se plantaban patatas, pimientos, algodón, cereales, membrillos, granados, nísperos….

Trigal en la huerta de Santomera

Toda la familia ayudábamos en las tareas del campo, siendo una pequeña parcela que no llegaba a 2 tahúllas arrendadas nuestro único medio de subsistencia, allí mi padre plantaba pimientos que luego se venderían para hacer pimentón, una especia que se producía en Santomera y por la que fue conocida durante muchos años por su calidad y sabor. Cuando la cosecha se perdía por las inclemencias del tiempo o por alguna venida de agua torrencial -que tan tristemente fueron frecuentes en Santomera-, nos veíamos obligados a vender el cerdo que criábamos durante todo el año para poder comer.

Cursé mis primeros estudios en el aula-escuela de primaria habilitada en Santomera, no eran colegios públicos como más tarde se construirían, sino casas alquiladas a particulares donde íbamos los niños a aprender las reglas básicas. En esos primeros años comenzó mi pasión por las letras, la música y el arte, siendo un alumno destacado en todo lo relacionado con la literatura y las humanidades.

Molino de Vinadel

 

La senda de Julián Andúgar


Es un itinerario histórico-turístico por los rincones que frecuentaba el poeta desde Santomera hasta La Aparecida (Orihuela), realizada por el club senderista  El Quijar de la Vieja


1929-1936 Estudios Superiores

Mi pasión por la literatura y el arte no podía ser costeada por mi familia, así que a la edad de 12 años entré como seminarista en la orden de San Francisco de Asís para poder recibir una educación superior, algo muy común entre los hijos de familias humildes que querían estudiar. En el Monasterio convento de San Esteban de Cehegín estudié el bachiller, allí aprendí latín, literatura y filosofía a través de grandes autores clásicos como Ovidio, Francisco de Asís, Virgilio y Homero.

 

Monasterio de Cehegín
Monasterio de la Luz (Murcia)
Monasterio de San Francisco (Lorca)

 

Una vez completado el bachiller básico proseguí mis estudios como seminarista dentro de la orden, cursando hasta el tercer año de escolástica en los conventos franciscanos de Orihuela y Murcia, los cuales sentaron las bases de mi conocimiento sobre métrica, poesía, humanidades, y lenguas clásicas que tanto me ayudarían a sobrevivir años más tarde.

Monasterio de Santa Ana (Orihuela)

 

La ruta franciscana


Julián Andúgar estudió durante 8 años en diferentes conventos y  monasterios franciscanos de Murcia y Orihuela.


Cada verano volvía a Santomera terminado el curso en el Monasterio para estar con mi familia y amigos. Disfrutaba de nuevo de mi huerta, con paseos junto a compañeros seminaristas que venían asiduamente a visitarme a mi tranquila tierra natal. Aprovechaba sus visitas para pasear por el entrañable jardín de Concepción Murcia, donde aprovechaba la sombra del ficus centenario para recitar el Cantar de los Cantares y otros poemas clásicos que hacían las delicias de nuestros corazones ansiosos de cultura.

 

Jardines de Concepción Murcia
Las fotos de Santomera utilizadas en este capítulo son propiedad Blas Rubio y el Quijar de la Vieja, el resto de fotos son propiedad de sus respectivos autores.

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